lunes 27 de febrero de 2012

Usé la bala con las hojas de mi planta y ahora veo todo de lejos. Es genial.

Canelo

Fue un día largo. Entre despertarme temprano y hacer como que ordenaba la pieza, tomar la bici, emocionarme y partir pedaleando pal cajón. Adelantando otros ciclistas, con la respiración entrecortada, maldiciendo el día que se me ocurrió fumar cigarros [los dejaré], subía y subía las pendientes, en el cambio pesado.
En la curva de la muerte llamo a Martín y le digo: estoy en el aire, ven a abrir.
Llegué y me quedé hablando con los tíos, tomando cusqueña. Pensaba en el cusco.
Choripanes con merkén, más cerveza y tiempo apretado para volver a mi casa. El viento en contra se hacía notar, pedaleaba hasta más no poder.

Acá almorcé un poco, y dormí. Llegó mi familia que hace tiempo que no veía. Tomé cervezas, nos reimos y recuperé el tiempo perdido, entre historias, chistes y recuerdos. Mucha torta, un café cargado entremedio y después se fueron.

Me quedé acá, aconsejando a mi hermano. En un rato fumaremos, subiremos y seremos hermanos.

No debo olvidar, mañana está de cumpleaños mi mamá.

Por cierto, mi sobrinito murió.

domingo 26 de febrero de 2012

Y no sé

Volví y lo de mismo empieza a pasar. Esas ganas de dormir al final son las que ganan.

Mochileo II

Y en un intento por conocer Chile más a fondo, en un proyecto ultra personal que creo no haber comentado, aguantaba hasta las conversaciones más aburridas, intentando captar todo, lograr condensar la idiosincrasia del país en el que nací y que sin embargo lo tengo como un desconocido.
Un pequeño resumen de los lugares en los que estuvimos.

Día uno: A las afueras de santiago, pullally, los vilos y llegamos a coquimbo en la noche, arriba de un escarabajo. Dormimos donde Sergio, el primo de la mamá de Pedro.
Día dos: De coquimbo, después de caminar harto y estar todo el día de pie, logramos sólo salir de la serena. Pasamos la noche en un pronto.
Día tres: Nos llevaron temprano, pasamos por vallenar, luego copiapó y terminamos en caldera. Conocimos bahía inglesa. Pasamos la noche en el patio de una amiga de Sergio.
Día cuatro: Nos toman en la mañana en la copec de caldera, llegando al cruce taltal. Unas cervezas calientes con mucha marihuana le dan el toque. En medio del desierto por primera vez, solos y disfrutando. Nos llevan hasta las proximidades de la negra, sintiendo vértigo por la velocidad y a la vez esa indiferencia ante la muerte. Pasamos la noche en La Negra, con más mochileros y carrete.
Día cinco: De la Negra nos costó salir, pero una camioneta nos mostró la magia del hachis en medio de los cerros de antofagasta, dejandonos en medio del desierto a nuestra suerte, llegando a la deshidratación. Nos llevan hasta calama, recuperé un jabón líquido, compramos pan, cervezas, nos juntamos con Calameño, tapé el único baño del terminal, más cervezas y a esperar el bus a San Pedro de Atacama. Pasamos la noche allí al ir al camping de una amiga de una niña que unos tipos del bus conocieron allí mismo.
Día seis: Conocer San Pedro en medio del embrujo del paragua. La vida se hizo más irreal, esa felicidad por dentro, esa capacidad para despreocuparnos. Arrendamos bicicletas, nos quedamos en medio del desierto en pana, con tormenta eléctrica en medio de lluvia y viento. Pasamos la noche en San Pedro.
Día siete: Seguíamos en el pueblo, un poco más dispuestos a partir. Después de hacer nada toda la tarde y discutir asuntos ontológicos con mi conciencia, partimos a Calama, en bus. Allí, con la negación a estar en esa ciudad en bus nos fuimos a iquique. Pasamos la noche en el bus.
Día ocho: En Iquique, mis tios nos alimentaron, y después de recorrer la ciudad nos fuimos a tomar el bus dirección Oruro, el cual se quedó atrapado en la aduana debido al retraso que llevaba. Pasamos la noche en el bus, en medio de relámpagos y un frío que te calaba los huesos.
Día nueve: Ya en oruro decidimos partir a la Paz, cada vez más enamorado de las ciudades bolivianas. Con el dato que teníamos, junto a un gran grupo fuimos al Carretero, una hostal muy buena.
Día diez: Caminar y conocer la Paz, caminar rápido y ahogarse. Ir a comprar artesanías, conocer a la Cami. En medio de la nada, aparecen doce gramos de marihuana a cambio de cien bolivianos, unas siete lucas Chilenas. En medio de la alegría, el THC bullía en nuestra sangre al volver a la hostal y jugar a conocer nuestro límite. A los cuántos pitos llegabamos a la sobredosis. No la alcanzamos.
Día once: A Copacabana partimos, queríamos conocer el Titicaca. Llegamos tarde y no pudimos pasar ese día a la Isla del Sol. Dormimos donde Mariela, con ese miedo a las pulgas y a los otros bichos que fue injustificado a la mañana siguiente.
Día doce: La Isla del sol en medio de una nube de cannabis. Conocer la inmensidad del lago que era imposible concebir. Caminar y notar que las zapatillas son cómodas. Volver a copacabana y cambiarnos a otra hostal, queríamos descansar. Dormimos en una hostal con nombre chistoso. Creo que en ese momento todo me parecía chistoso.
Día trece: Enrolamos los últimos pitos y se nos acabó la marihuana. Como las malas profecías decían; no era infinita. Volvimos a la paz y allí, después de almorzar tomamos la micro hacia Oruro. Los festivales nos llamaban, toda la gente jugando con agua en las calles. En Oruro llegamos al colegio-hostal, con tocata en la noche y un reencuentro casual.
Día catorce: Salir temprano a ver las comparsas, mucha cerveza desde temprano, almorzar rico, volver a celebrar, tomar, tomar, tomar, bailar, bailar, bailar e ir a dormir con la esperanza de despertar.
Día quince: Partimos temprano, el grupo se separó. En medio de caras tristes, partimos a Iquique de vuelta. Nos encontramos con la Jo en la aduana, logró pasar droga. Pasamos la noche donde mis tios.
Día dieciséis: Después del carrete de la noche anterior, salimos a trotar. Después de almorzar, ir a la playa, tomar unas latas y hacer un hoyo gigante en la arena. Volver, ducharnos, comprar y recuperar un vino, ir a la playa a ver las estrellas, sentir el ruido del mar, conocernos y sentir la mezcla de thc y alcohol en la sangre.
Día diecisiete: Nos vamos de iquique, nos separamos y el auto del Seba con la Jo vuelcan. No sabíamos qué hacer, nadie nos llevaba a mi y a Pedro mientras ellos estaban en el hospital de tocopilla y compraban los pasajes de vuelta a Santiago desde el aeropuerto de Antofagasta. Nos quedamos tirados en Río Seco, con destino a Tocopilla.
Día dieciocho: Nadie nos llevaba y los vecinos nos dieron de comer. Al final, cansados de esperar tomamos un bus de la municipalidad hasta Chipana. Desde allí, caminamos hasta el Loa. Nos quedamos dormidos haciendo dedo.
Día diecinueve: Nos levantamos temprano y nos llevaron hasta Antofa. En el lider, nos pillaron con arrollado de huaso, y lo devolvimos. Salimos y comimos pan con queso, porsupuesto, recuperado. No nos costó llegar a la negra, bajamos unas pendientes arriba de un carro de supermercado y la noche nos pilló en la Negra. En esta ocasión, estabamos solos.
Día veinte: Un camión nos tomó en Antofa, y en caldera lo ayudamos a cargar. Todo el día andando, finalizó el día en Vallenar, con un churrasco italiano. No tenía muchas ganas de comer carne.
Día veintiuno: Partimos temprano y todo el día arriba del camión. Más de ocho horas sin comer fueron interrumpidas por los siempre queridos dulces de la ligua. A las afueras de Santiago nos tomó una camioneta que nos dejó en maipú, luego nos fuimos a Bella y entre cervezas y papas fritas, con música en la Jukebox celebramos la vuelta a nuestra ciudad natal.

Y ahora, acá.

Mochileo

Y llegué, estoy acostado en mi hamaca, en medio de ese desorden que me recuerda lo que vendrá, esa casa en la que viviré, con música fuerte hasta de noche, un poco de ropa en el suelo, un suave olor a perfume que no sentía de hace semanas, y mi bicicleta allí, que mañana la lavaré antes de sacar a dar una vuelta, esa que tanto ansío.

Y pienso que vivir es genial, estar en el centro de tu vida, volver del norte a bella, bajar sus chelas, sus papas fritas, leer, gritar, escuchar música denuevo, pensar en el amor, en las amistades, en la velocidad, en que debo cargar el celu, en que no encuentro nada en mi pieza, en que me hice un café con leche helado porque me quedaré hasta tarde acá, quizás pensando en lo que hice, en lo que haré, en lo que falta por hacer.

Y es que esa sensación de que mis dedos no se acostumbran al teclado, aunque escriben en el como si lo conocieran de toda la vida. Esa sensación de no acostumbrarse a nada, de querer que algunos días pasen, de hacer fuerza, de cansarse, de dormir abrazado a la nada y pensar en que la vida sigue, y la vida se pone cada vez más interesante, aunque no te des cuenta, que la familia sigue allí, siempre queriendote, pero de pronto ya no sabes si lo que quieres ahora es lo que querías antes.

Pero por sobre todo, ese sentimiento sobrecogedor de saber que todo saldrá bien, que todo es la cumbia y que el sol siempre sale, como en una isla en la que quise vivir.

Y sobre el mochileo¿ Algún día, algún día.

jueves 16 de febrero de 2012

Capítulo 7


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

     Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Y yo acá, en bolivia, con marihuana infinita que al parecer se nos acabará, esperando salir al carnaval, todo bacán y la vida es la cumbia.

sábado 4 de febrero de 2012

Jim o Janis

Tengo un nuevo sobrinito. Hoy mi hermana llegó temprano con un gatito, de tres o cuatro días de vida.
Lo había encontrado en un techo, muriendo y llorando como un loco, y se lo quedó. Hoy lo llevamos a la piscina que fuimos en pirque, y al asado que hicimos. Harta tela de por medio, y piscina porsupuesto. Casi todo el rato mi sobrinito durmiendo, pero cuando se despertaba lloraba, veíamos como reptaba, le dabamos leche y volvía a dormir.

El nombre lo decidí yo. Cuando salió una canción de The Doors dije: tiene que llamarse Jim, por Morrison. Y si es niña preguntaron, Janis po, obvio

Ahora, estaba llorando y buscaba una teta. Si le dabas el dedo meñique lo masticaba. Le di leche y se quedó dormido arriba mio, haciendo un ruido que quizás es un pequeño esbozo de lo que será su ronrroneo, y moviendo sus patitas, que parecen ni acabadas.
Para qué hablar de sus ojos, aún cerrados como un bebé.

Cuando vuelva del viaje, estará más grande mi sobrinito.

viernes 3 de febrero de 2012

Desert Gold

Mañana se supone que parte el mochileo y aún nos falta un cuarto integrante.
En la mañana me tenía que comprar un tacho, un plato y zapatillas.
Partí en la flaca al mall, pero entré, no me gustó nada y me fui al otro. Lo bacán del florida center es que hay un lugar en el que estacionas la bici y te la cuidan.

Vi un poco, en ninguna doite quedaban tachos, platos por separado no venden y las zapatillas eran carísimas.
Al final llegué a Rockford y me gustaron unas zapatillas, además tenían un veinte porciento de descuento y me alcanzaba.
Pero vi mis pies y andaba con alpargatas, así que le dije al vendedor que iba a comprarme calcetines a otro lado, por que allí eran muy caros.

Así que fui al jumbo, compré unos pares, al salir me compré tabaco Desert Gold que nunca he probado y un rato más liaré uno.
Volví a la tienda y no estaba el vendedor, había una mina que me atendió.
Y lo bacán, es que en la caja ella volvió a hacerle un descuento a las tillas, sobre el descuento que ya tenían, así que la hice, salió terrible barato.

Y hace un rato vino una tia que le había pedido una carpa.
Casi todo listo :D

Murtilla

Es como esos frutos que como pocas veces, que no me apetece comer, ni que veo muy a menudo en lugares para comprar, o bien barato.
Sin embargo, ahora estoy tomando un copete que es de murtilla y tiene unas murtillas flotando. De fondo suena la radio, y se supone que estoy estudiando mecánica cuántica para ayudarle a mi cuñada con una prueba.

Se me calentó un poco la guata, quiero dormir, mañana iré a comprar cosas para camping y la verdad, no quiero ir a sacar la visa.
Esperaré a los resultados de la beca, no quiero haber sacado la visa para saber que no me gané la beca y que me quedaré en chile ad infinitum.

Quiero puro que resulteee.

jueves 2 de febrero de 2012

Esos días de melancolía

En los que hace calor y estás resfriado. Suena música lenta y tienes más ganas de tomar té que cerveza. Donde ir a acostarte, luz tenue, un incienso prendido junto con un buen tema de post rock formarían la parte perfecta.
Un libro abierto en tu regazo, ese olor a papel antiguo que antes perseguí tanto, de biblioteca en biblioteca como un cazador de experiencias, esos caminos que hacíamos para pasar por muchas bibliotecas al día, y nos quedabamos sentados, con la cabeza ladeada leyendo títulos y títulos, y derrepente gritar de alegría, o bien hacer un gesto por algún buen título que trajo gratos recuerdos.
Recuerdos de esos días anteriores a los primeros días, donde nada era muy conciente y los recuerdos se ven difuminados, hasta falseados por espectativas actuales.

Pero la mecánica cuántica te trae de vuelta, aún no terminas el pacto que prometiste, recuerdas cuando ibas en bici acá cerca, y lo pasabas bien. Cuando manejaba otra bici y las distancias siempre eran grandes. Ahora, pienso en ellas como algo pequeño, como un buen pasado, uno de los mejores que pude tener, esas risas de hace tantos años ya que cada cierto tiempo me recuerdan, y obligan, el hecho de estar pendiente de los años, de a veces imaginar cómo será, un café, un bar, yo esperando de antes, invitando la ocasión, y pensar en qué nos pasó, ese pensamiento que tantas veces he pensado y pocas en realidad dicho pero es tan esclarecedor cuando no hay una respuesta. Qué nos pasó, creo que hasta en una película lo vi y recordé.

Y vuelvo más al pasado, cuando sentía miedo de leer y no tenía que hacer nada, sólo estar allí. Pero ya se fue el efecto, fue una fluctuación nomás.
Nada de qué preocuparse.

domingo 29 de enero de 2012

Yo del pasado

Estaba en un sillón, un tanto enfermo, un tanto con sueño. Veía a quienes estaban conmigo en el departamento y me reía. Tenía unas ganas gigantes de hablar conmigo mismo de hace cuatro años y decirle: Al final terminé carreteando en su departamento, la hicimos.

Algo al estilo de how i met your mother.

sábado 28 de enero de 2012

Como casi nunca

Iba yo, sin ganas de leer, quizás viendo con esperanza algún asiento, quería ir descansado. Tenía caña, pero esas cañas que puedes vivir con ellas. Pensaba en que iba tarde, en la mañana salí bastante apurado, y a pesar de tener ganas de afeitarme no alcancé.
De pronto, mirar para el lado, sonreir y saludarnos, como muchas veces ha sucedido. Pero esta vez era distinto, algo había. Al principio una conversación normal, las típicas miradas hacia atrás del hombro izquierdo de la otra persona, un interés bajo. Pero, no sé si fue porque la micro se llenó que el interés fue creciento, nos acercamos, nos mirábamos más.

Esa tensión acumulada, el potencial de lo que podría pasar, terminó al tocar el timbre.
Fue otra de las historias de las cosas que no fueron pero pudiesen haber sido, pero una de las mejores.

martes 24 de enero de 2012

Es como ver

Que cae una gota de sangre, un tanto diluída sobre el agua que espera abajo. Rayos, pensé, cagué con cuatica. No creo que orinar sangre sea algo normal.

Finalmente, después de sufrimiento y de automedicarme, y de desánimo, supe que tengo calculos renales, o al menos eso creen.

domingo 22 de enero de 2012

Hay un montón

De vasos y tazas vacías en mi pieza.
Los chiquillos se acaban de ir, estaban estudiando para su examen del lunes. La excusa fue la alergia se estaba tornando insoportable.
Ahora, el Benja está acostado en mi cama, no le gustó la opción de la hamaca así que yo la tomaré.

En la tarde trabajamos en el libro, después hicimos tela en la plaza y conocimos gente. Quedamos en que habilitaremos el árbol más grande para poder usar la tela por completo. Entre sus trucos inventados, lo pasamos requetebien.

Y ahora, muero de sueño. Me tengo que despertar igual temprano, iré a la feria mañana y después la valo me cortará el pelo. Tengo que revisar unos problemas. Desde que empezó este año y no tengo agenda que; o anoto en mi brazo las cosas que tengo que hacer o las bloggeo y me acuerdo.

Y tengo frío. Me acostaré.

miércoles 18 de enero de 2012

Tela

Debería estar durmiendo, hace rato que debería estar durmiendo.
Pero hoy fue un día muy laaargo, entre amanecer en la casa de Pedro, ir a la u, después al banco, a independencia a comprar mi tela, a la fen a hacer clases, al san borja a hacer tela, a clases de francés, al ohiggins a hacer tela, a la casa del benja a trabajar, y finalmente en la micro venir a mi casa y venir tan cansado y cómodo que desperté justo en diego portales. Casi todo en la flaca, menos lo último.
Falta decir que almorcé uvas, y tomé once mote con yogur.

Y fue de esos días que recuerdas, que conociste mucha gente, que entre esa gente había las cuales no querias hablar, no entendías por qué te hablaban y rogabas porque no tomara la segunda micro contigo, pero hubo otras personas que les robé hasta una frase de facebook:

No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.

Y me suena caleta, no sé de dónde, pero es como una sensación de cercanía, de comprensión y hasta un grado de pena. Más que pena, nostalgia.

Hoy hablaba con un papá que acompañó a su hijo a matricularse. Y yo pensaba: wow, ya estoy en tercer año. El tiempo pasó volando y ya me veo luego trabajando y no sé haciendo qué.
Lo que sé que quiero para cuando sea grande es no dejar de hacer deporte.


Y ayer estaba en un asado. Era el último semestre de un auxiliar y se motivó pa hacer un asado. Estaba lleno, había ene comida y algo de copete. Pero la gente que había no apañaba. Se fue yendo de a poco y yo con ese poder de sobriedad que sale cada cierto tiempo, de consumir mucho de todo y seguir bien, al rato me robé una bebida, y hazta un vino fue la opción.
Después, terminé donde Navaja.


Además, conocí a la alumna ejemplo. Hacía callar a los que me preguntaban algo mientras respondía otra pregunta. Fue genial.

domingo 15 de enero de 2012

it's been a long time, you monster

En la mente sé que tengo que revisar ejercicios para la escuela de verano, que son un montón, además quiero jugar un rato al portal dos, me comprometí a llegar temprano mañana, y hoy empecé con las clases de francés y por último, tengo que estudiar termo.

Pero, pensar que hasta hace unas horas estaba en otro lugar, celebrando. Pensaba en que ella era lo que quería, una de esas compatibilidades provocadas a la fuerza que sin embargo, calzan a la perfección. Incluso me acordé de la vida de los peces. Pero me vine, cuando me di cuenta de la inevitabilidad de mi futuro.

El viernes bailé hasta bien tarde. Funk era el carrete, como ese que fuimos hace ya tantos meses. Después dormir, levantarse con caña a ordenar y comer comida chatarra.

y por más que lo intente, me sigue costando pronunciar la E en francés :(

viernes 13 de enero de 2012

No sé qué escribir

Pero sé que quiero escribir. Hoy estaba bastante cansado, pero ahora no tengo mucho sueño. Anduve mucho en bicicleta hoy, de la fen haciendo clases, después a una reunión para escribir mi segundo libro, san diego a gastar en mi flaquita, ir donde mis primos a hacer clases, dormir, comer como desesperado, después devolverme.
Una lata de medio entre medio, haciendo un break, casi como ese comercial de café.

La cinta del manubrio se estaba saliendo. Con ese miedo que siempre tengo a hacerle algo que no sé si sé hacer, reuní valor, le dije al diego: ya, demosle. Y le saqué la cinta y la puse denuevo. Y el manubrio quedó bacán.
Escuchando harto rap, pedaleando, con mi gata acostada conmigo, pensando en las clases de francés y que tengo que aprender rápido, con la felicidad que este mes dan pae y la gastaré no sé si en zapatillas de fijación o bien en algo de equipo para irme a bolivia.

Y mañana, último día de clases, yo tengo un ejercicio, tomar una prueba en escuela de verano, revisar ejercicios quizás, carrete funk en centro arte alameda, sus chelas y esas volás.

lunes 9 de enero de 2012

Bag of Bones

Hoy fue uno de esos días, de aquellos en que el tiempo parece no transcurrir, el hambre te invade por el aburrimiento de saber que tienes que estudiar mucho, que no quieres hacerlo y el sueño te engulle, sin dejarte dormir pero sonmoliento en todo momento.
De esos días, en que si te preguntan qué hiciste dirás con toda autoridad: nada.

Sin embargo, existe algo rescatable. Vi las dos partes de Bag of Bones, una serie basada en el libro de Stephen King. Hace más de cuatro años que debo haberlo leído, no recordaba mucho, más bien el recuerdo se basaba en la sensación que producía el libro sobre mi, un poco de temor, esas ganas de seguir leyendo y no dormir, ese miedo que tengo presente.

Ahora en la noche, un poco de estudio y un poco de procastinación, como corresponde.

domingo 8 de enero de 2012

Anoche, estaba listo para ducharme, tomar la flaca y salir a carretear. Pero me acosté en la hamaca un rato y esas ganas de salir, de estar afuera de noche desaparecieron. Le mandé un texto a Pedro, le dije que no saldría.
Me acosté y no contesté ninguna llamada que me hicieron.

Había dejado la bici afuera sin amarrar, pero el hecho de levantarme y amarrarla representaba algo que yo era incapaz de realizar en ese momento, así que al final no hice nada. Sin embargo, soñé que dejaba amarrada la bici en un poste de la plaza que quedaba en la esquina de la casa donde antes vivía, y al ir a buscarla al otro día, le habían robado el tubo del sillín y la parrilla.
Después soñé que, pta, no recuerdo qué soñé.

Lo bacán es que me acordé que el viernes le regalamos una lata de cristal al guardia de la u, es el loco más simpático que ha estado allí.

sábado 7 de enero de 2012

Nueva ruta

Ayer mandé a hacer al fin los lentes, después de meses de decir que lo haría.
En la U carretiamos, hubo bandas en vivo, tocaron los chiquillos y una banda que particularmente me gustó fue www.paradero.cl, el sonido es bacán y me enamoré de la vocalista.

Después, me vine bien tomado en la bici, nunca antes lo había hecho. Igual sé que es tonto, pero lo hice.
Y hoy tenía que estar en la FEN a las nueve. Así que madrugué, dormi nada, desperté con una caña horrorosa y fui. Trabajé un rato y a la vuelta, tomé vicuña mackenna, porque nunca antes había andado por allí en bici y desde hace un tiempo quiero conocer todo lo que pueda de santiago. Todo bien hasta que pasé el campus san joaquin y pinché. Dos pinchazos.
Lo malo es que uno fue lo suficientemente grande como para podersela con mis parches y me quedé tirado.

Después, entre pegar stickers, leer a bukowski, y matar hormigas.